Posted by Abril Flores Negrete under
Medicina Legal [7] Comments
Una vez suspendida la dinámica cardiocirculatoria, el plasma y los glóbulos rojos de la sangre se acumulan y sedimentan en las zonas declives del cadáver, influenciados por la gravedad que se dirige a los niveles más bajos del sistema vascular, ocupando las partes declives del organismo, cuyos capilares distiende, formando zonas de coloración rojo violado.
Las livideces cadavéricas constituyen un fenómeno constante, que no falta ni aun en muerte por hemorragia, si ésta no ha sido tan abundante como para producir una verdadera exanguinación.
Generalmente, comienzan a formarse poco después de la muerte, aumentando paulatinamente de color y extensión.
El color puede variar entre límites muy ampliados, desde rojo claro al azul oscuro. Estas variantes de coloración dependen del color de la sangre en el momento de la muerte; por tanto, en la intoxicación oxicarbónica y en la cianurada tienen un color rosado, mientras que en la intoxicación por venenos metahemoglobinizantes presentan un color achocolatado. En las asfixias las livideces son de color rojo oscuro, excepto en las asfixias por sumersión, en que tienen una tonalidad rojo claro.
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